Andrés Pumarino es académico de los Magísteres Profesionales en Inteligencia Artificial y Tecnologías en Información y Gestión de la Pontificia Universidad Católica de Chile. De profesión es Abogado, Magíster en Gestión de Negocios Universidad Adolfo Ibáñez con un postítulo en Derecho Informático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, contando con más de 20 años de experiencia asesorando a organizaciones en materia de derecho y tecnología.
Según Forbes Chile “El entusiasmo corporativo por la inteligencia artificial en Chile es innegable. Según un estudio reciente de Entel Digital y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), el 93% de las empresas del país considera que la IA tendrá un impacto positivo en sus operaciones. Pero la brecha entre intención y realidad es profunda: apenas el 15,8% de las compañías la utiliza de forma activa, de acuerdo con el informe SONDA Tech Trends, y solo un 5% la tiene totalmente integrada en sus procesos, según PwC Chile”.
Esto marca la importancia que están teniendo las nuevas tecnologías y las nuevas adaptaciones que están forjando tanto al sector público como privado a tomar cartas en el asunto. ¿Cómo regular, fiscalizar, normar estos modelos de lenguaje o IA’s que se están creando? ¿cómo protegemos a los usuarios del contenido sintético? Hay muchas preguntas sobre la mesa, pero hoy lo que se quiere abordar es: ¿qué pasa con los datos de las personas?
Realidad Nacional frente a la Ley de Protección de Datos Personales
Chile se posiciona como uno de los mercados más avanzados de América Latina en adopción de tecnologías digitales. Más del 91% de las empresas ya ha implementado alguna solución de automatización de procesos, y el 63% considera la transformación digital una prioridad estratégica alta. El 40% de las empresas identifica la falta de capacitación de sus equipos como el principal obstáculo para adoptar IA. La brecha territorial agrava el diagnóstico: mientras la Región Metropolitana supera el 80% de adopción, el resto del país se sitúa en torno al 60%. Y aunque el 45% de las compañías declara utilizar alguna herramienta de IA, apenas el 23% se considera plenamente preparada para integrarla de forma sostenible, según la Encuesta IA Defontana 2025. (Fuente: Forbes Chile)
Andrés Pumarino, profesor del programa MTIG y MIA, tiene un curso a cargo que es trascendental para nuestros estudiantes: Gobernanza de datos. En este sentido, sobre la ley, quisimos consultar con el experto, que a su vez, está dentro del aula.
¿Por qué es importante un ramo de gobernanza de datos?
Porque los datos son un activo estratégico y también una fuente de riesgos legales, operacionales y reputacionales. Este ramo permite aprender a definir quién utiliza los datos, para qué finalidad, bajo qué medidas de seguridad y quién responde por su tratamiento bajo la mirada del estándar DAMA y de la Ley de Protección de Datos de Chile (21.719)
¿Qué busca la Ley de Protección de Datos y cómo impacta a las empresas?
La Ley N.º 21.719 busca proteger los derechos de las personas y regular el uso responsable de sus datos. Las empresas deberán revisar sus procesos, contratos, consentimientos, medidas de seguridad y relaciones con proveedores, además de acreditar su cumplimiento. La ley entra en vigor el 1 de diciembre de 2026.
¿Cómo impacta en el ámbito público?
Los organismos públicos deberán tratar los datos dentro de sus competencias legales, proteger especialmente la información sensible y fortalecer sus controles internos. También deberán conciliar la protección de datos con la transparencia y el acceso a la información pública.
¿Cuáles son los principales desafíos?
Los principales desafíos son conocer qué datos se utilizan, identificar su finalidad y base legal, gestionar proveedores, responder a los derechos de las personas, prevenir filtraciones e incorporar privacidad desde el diseño. Todo esto requiere coordinación entre las áreas jurídica, tecnológica y de negocio.
¿Por qué Chile necesita regular las nuevas tecnologías?
Porque la tecnología puede generar grandes beneficios, pero también riesgos masivos, como filtraciones, vigilancia, discriminación o decisiones automatizadas incorrectas. Una regulación adecuada protege derechos, asigna responsabilidades y genera confianza para innovar de manera segura.
Las empresas deben comprender que “No hay Inteligencia Artificial sin protección de datos personales, ni protección de datos personales sin ciberseguridad”.

